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Sustentarse_Responsabilidad Social de Administradores

Responsabilidad social de administradores

“Responsabilidad social de administradores en empresas”

 

A principios del siglo xx la misión de las empresas lucrativas fue exclusivamente económica, hoy, en parte por las interdependencias de los muchos grupos que conforman nuestra sociedad, ha aumentado su participación social. Hay muchos asociados o solicitantes en la organización.

En realidad se trata de una cuestión sobre cuál es la responsabilidad social de administradores en  empresas, de hecho esta cuestión, originalmente asociada a los negocios, hoy se plantea con creciente frecuencia respecto de gobiernos, universidades, organizaciones sin fines de lucro o de beneficencia y hasta de las iglesias; así, aquí nos referimos a la responsabilidad social y el grado de respuesta social de todas las organizaciones y responsables,  aun cuando el enfoque de esta discusión está en los negocios.

La sociedad, consciente y crítica respecto de la urgencia de sus problemas, cuestiona a los gerentes, en especial a los que están en la cima, ¿qué hacen para solventar sus responsabilidades sociales y por qué no hacen más? Responsabilidad y sensibilidad social.

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sustentarse_Responsabilidad social de administradores

El concepto de responsabilidad social no es nuevo, aun cuando la idea ya se consideraba en la primera mitad del siglo xx, recibió un impulso importante en 1953 con el libro Social Responsibilities of the Businessman, de Howard R. Bowen, quien sugirió que los negocios debían considerar las implicaciones sociales de sus decisiones.

Como era de esperarse, no hay un acuerdo sobre la definición, en una encuesta a 439 ejecutivos, 68% de los gerentes aceptó la siguiente definición…..”Responsabilidad Social Empresarial es  considerar seriamente el efecto de las acciones de la compañía en la sociedad”.

Un concepto más reciente, pero similar al de responsabilidad social, es el de sensibilidad social, que en términos sencillos significa……

“La capacidad de una empresa para relacionar sus operaciones y políticas con el entorno social de forma que sean benéficas para empresa y sociedad”.

Ambas definiciones se enfocan a las empresas pero deben extenderse para incluir a organizaciones distintas a las privadas y abarcar a las relaciones internas.

La principal diferencia entre responsabilidad social y sensibilidad social es que la última supone acciones y formas de instrumentar las respuestas de la empresa. En esta discusión los términos se usarán indistintamente.

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Responsabilidad social empresarial de administradores de empresas consideración seria del efecto de las acciones de la compañía en la sociedad. Sensibilidad social capacidad de una empresa para relacionar sus operaciones y políticas con el entorno social de forma que sean benéficas para empresa y sociedad.

Argumentos a favor de Empresas Socialmente Responsables

  1. Las necesidades públicas han cambiado y con ellas las expectativas; se supone que las empresas recibieron su acta constitutiva de la sociedad y, en consecuencia, deben responder a sus necesidades.
  2. La creación de un mejor entorno social beneficia tanto a la sociedad como a las empresas: la primera gana al tener mejores vecindarios y mayores oportunidades de empleo y las segundas por una mejor comunidad, ya que ésta es la fuente de su fuerza de trabajo y consumidora de sus productos y servicios.
  3. La participación social desalienta las regulaciones y la intervención del Estado; el resultado es mayor libertad y flexibilidad en la toma de decisiones de las empresas.
  4. Las empresas tienen un gran poder que, si es razonado, debe ir acompañado de una responsabilidad similar.
  5. La sociedad moderna es un sistema interdependiente y las actividades internas de la empresa afectan al ambiente externo.
  6. La participación social de administradores de la empresa, debe ser acorde al interés de los accionistas.
  7. Los problemas pueden convertirse en utilidades, como los artículos que antes se consideraban desperdicio (p. ej., latas de refresco vacías) y que hoy pueden reutilizarse de manera redituable.
  8. La participación social de administradores de empresas crea una imagen pública favorable; como resultado, la empresa puede atraer clientes, empleados e inversionistas.
  9. Las empresas deben tratar de resolver los problemas que otras instituciones no han podido, después de todo cuentan con la experiencia necesaria para proponer ideas novedosas.
  10. Las empresas tienen los recursos; en específico, los negocios deben utilizar el talento de sus gerentes y especialistas, y sus recursos capitales, para resolver algunos de los problemas de la sociedad.
  11. Es mejor prevenir los problemas sociales mediante la participación de las empresas, que solucionarlos; por ejemplo, puede ser más fácil ayudar a los desempleados de largo tiempo que enfrentar la inestabilidad social.

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Fuente:https://www.redalyc.org/pdf/825/82510806.pdf

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Consultoría para sostenibilidad de las empresas en México

“En Sustentarse consultoría para sostenibilidad de las empresas en México, contamos con un sólido portafolio de servicios”

Para las empresas, la sostenibilidad se presenta como una oportunidad de cambio y transición hacia una nueva forma de hacer negocios, pero también hacia nuevas formas de convivir con una sociedad y el medio que la rodea.

La sostenibilidad en el sector empresarial

La idea de que la función de la empresa, como institución social, está asociada sólo a la maximización de sus beneficios, es sin duda una dimensión económica que está en retirada. Hoy, cada vez más se habla de una dimensión social de la empresa. La empresa, además de ser una célula económica es una célula social. Está formada por personas y para personas. Esta insertada en la sociedad a la que sirve y no puede permanecer ajena a ella y a lo que le sucede. La empresa ayuda a configurar  el modelo de sociedad, por ello hay que preguntarse qué modelo de empresa queremos potenciar.

Actualmente el tema medioambiental y social aparece en el discurso de todas las grandes compañías, sin embargo cambiar de lenguaje es una cosa, pero transformar la conducta es otra. El gran desafío de las empresas es hacer que sus palabras queden reflejadas en su trayectoria y no sólo en el papel.

Si nos regimos por la definición, el concepto de sostenibilidad empresarial es el proceso mediante el cual una empresa es capaz de aprovechar sus recursos a fin de satisfacer necesidades actuales sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras. Se basa en la definición de desarrollo sostenible y al igual que ésta se basa en tres pilares; económico, social y ambiental.

Estamos sufriendo una crisis y éstas suelen venir acompañadas de oportunidades. Las empresas que muestren una visión acertada, tendrán la oportunidad de cambiar sus modelos de negocio para trabajar por un futuro más sostenible. Por lo tanto, para las empresas, la sostenibilidad se presenta como una oportunidad de cambio y transición hacia una nueva forma de hacer negocios (producción, comercialización, promoción y publicidad, etc.) pero también hacia nuevas formas de convivir con una sociedad, desarrollar su negocio y crecer en un medio de competencia en donde todos podamos ganar.

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Sustentarse con más de 10 años en el mercado, es líder en Consultoría especializada en Responsabilidad Social y Sostenibilidad. Brindamos soluciones integrales a las organizaciones, con base en las tendencias globales y nacionales hacia el desarrollo sostenible; así las inversiones que realizan las organizaciones en la materia, tienen un enfoque estratégico que genera valor compartido a todos sus grupos de interés.

“Las empresas han de ser flexibles al plantear la sostenibilidad en sus actividades y deben comprender que la sostenibilidad en un proceso continuo que depende del compromiso en perseguir metas establecidas y que las estrategias generan una ventaja competitiva a largo plazo. “

Luciano Barcel·los

Como afirma Marcuse ……“el hombre moderno ha creído posible la ausencia de límites y, con la complicidad de la ciencia y la tecnología, se ha lanzado a una carrera desenfrenada que le ha llevado a convertir los niveles de vida y el consumo en el objeto de su existencia y el progreso económico en el gran ídolo de los tiempos modernos. El crecimiento sin límites, el productivismo y el triste papel reservado a la naturaleza como proveedora de recursos, son elementos que definen la historia económica del S.XX y que ponen de manifiesto la elevada responsabilidad del sistema económico en el proceso de degradación del medio natural y los valores humanos.”

Con la globalización de los mercados, las economías se encuentran más dependientes unas de otras, y al mismo tiempo más susceptibles a la crisis, lo que genera también un mayor grado de incertidumbre. Nos encontramos en una nueva realidad, en que las preocupaciones ambientales, sociales y económicas están en el punto de mira, lo que hace aumentar la necesidad de gestionar estos asuntos de las empresas frente a sus grupos de interés. En este contexto, el desarrollo sostenible puede ser una estrategia competitiva para las empresas.

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La sostenibilidad es un concepto muy amplio, complejo y multidimensional para la cual no hay una receta única ni se puede resolver con una sola acción. Ante esta nueva realidad es necesario plantear nuevos modelos de gestión, no sólo de las empresas, sino de sus objetivos y estrategias para que la prosperidad de éstas sea compatible con una calidad de vida sostenible a nivel planetario. A este nuevo paradigma algunos autores lo llaman capitalismo natural y se basa en cuatro principios; aumentar la efi cacia de los recursos, eliminar el concepto de desecho, modificar la estructura económica, de una economía a base de transformar materiales a una economía de servicios y por último invertir en regeneración natural. Sin embargo siguen siendo aspectos muy amplios, difíciles de concretar en las empresas. Hay muchos factores que influyen a la hora de obtener sostenibilidad empresarial, los podemos dividir en factores externos, los que están fuera del estricto control empresarial, e internos.

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Fuente:La sostenibilidad en el sector empresarial

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Sustentarse_Inteligencia social en el ámbito empresarial

Inteligencia social en el ámbito empresarial

Inteligencia social en el ámbito empresarial

En el inicio de este siglo XXI, se está vivenciando que ya no es posible utilizar el posicionamiento estratégico vigente para mantener el éxito futuro y desarrollar ventajas competitivas con base a la fortaleza financiera, conocimiento del mercado, inventario de activos, barreras de ingresos o número de patentes industriales.

Es un hecho que en la actualidad, el éxito del negocio no depende únicamente del mencionado posicionamiento estratégico de la empresa, por el contrario obedece adicionalmente a la habilidad de la organización de conocer y adaptarse a su entorno, en este sentido, la comunicación como estrategia toma un rol importante en la acción empresarial. Igualmente, la organización moderna crea desarrollo sustentable mediante la potenciación de sus activos intangibles, es decir, el capital humano, el capital de información y el capital organizacional, donde el capital humano incluye las habilidades, competencias, conocimientos del personal.

El capital de información las bases de datos, sistemas y redes de telecomunicación y el capital organizacional lo referente a liderazgo, cultura y trabajo en equipo. Los activos intangibles forman un todo para apoyar la estrategia, de tal forma que éstos últimos impulsan los cambios y el mejoramiento continuo de los procesos internos que permiten la satisfacción y la creación de valor para accionistas, clientes y la comunidad, fortaleciendo la competitividad de las organizaciones.

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Sustentarse_¡Inteligencia social en el ámbito empresarial

Ahora bien, la competitividad de las empresas ésta asociada a la capacidad de la organización por crear, desarrollar y mantener estas ventajas de diferenciación que le permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno socioeconómico, así, la competitividad no es producto de una casualidad, sino que es el resultado del proceso de interacción entre los diversos actores que intervienen en la dinámica empresarial como son los trabajadores, accionistas, clientes, proveedores, competidores, el ambiente, mercado, estado y la sociedad en general. En consecuencia, el gerente debe implementar un liderazgo positivo con el fin de relacionarse de manera proactiva y vincular la acción estratégica con una adecuada gestión de las comunicaciones y la inteligencia social que le permita pasar de la teoría a la praxis con los accionistas que esperan una utilidad ajustada al capital invertido, con los clientes que exigen sean cumplidas sus expectativas asociadas al producto o servicio, con los proveedores que aspiran un trato justo y transparente.

Inteligencia Social

Inteligencia es un término influenciado por la psicología, de uso reciente, con el cual se definen el conjunto de actividades psíquicas, o aptitudes, de tipo superior con las cuales el hombre se enfrenta a su contexto.

  • Para Sattler (2001), la inteligencia es la capacidad de adaptarse al medio,.
  • Para Wechsler (1981) en Sattler, es la disposición humana de ejecutar acciones intencionales, de pensamiento y adaptación al medio.
  • Piaget la define como la forma superior de adaptación del organismo al medio.

Elementos de la inteligencia social en el ámbito empresarial

Según Chase (2005), los elementos de la inteligencia social situacional son contextuales para posibilitar la comprensión de la realidad contingente.

Los elementos de la inteligencia social situacional están relacionados a las agendas que en un momento histórico dado resulten de su interés.

Las empresas requieren interiorizar su compromiso con la comunidad, su responsabilidad como ciudadanos corporativos.

  • Magreta (2002) afirma que una empresa es ciudadana en la medida en que se valora desde su contribución a la sociedad y no simplemente desde su capacidad de maniobra en el mercado y ante la legislación.
  •  West (2005), plantea que la empresa socialmente inteligente, se expresa a través de una suprema disposición estratégica y un adecuado desarrollo de sus competencias sociales para internalizar de manera orgánica, todo lo relacionado con la responsabilidad social.

Recuérdese a Goleman (2006), cuando plantea que la organización moderna crea desarrollo sustentable mediante la potenciación de sus activos intangibles, es decir, el capital humano…Los activos intangibles ( personas – actores) forman un todo para apoyar la estrategia, de tal forma que éstos últimos impulsan los cambios y el mejoramiento continuo de los procesos internos que permiten la satisfacción y la creación de valor para accionistas, clientes y la comunidad, fortaleciendo la competitividad de las organizaciones. Igualmente Magreta (2002), dice que la potencialidad de esta inteligencia en la transformación continua de la realidad inmediata de los sujetos y de las instituciones, defienden la utilidad de la planificación participativa estratégica situacional para el aprendizaje asociativo entre las comunidades y los actores involucrados.

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Dicha conclusión hace posible generar los siguientes lineamientos dirigidos a fortalecer y dar sostenibilidad a la relación responsable entre la empresa y la comunidad local:

Sustentar la estrategia comunicacional en su asociación con la estrategia macro de la empresa de una forma cohesionada, es decir, que ésta apoye los objetivos del plan estratégico corporativo; donde la responsabilidad de gestionar la comunicación no solo se queda en interpretar, traducir y persuadir, sino también que consista en manejar lo que se conoce hoy como comunicación integral que conlleve a la unificación de significados que permitan afianzar un posicionamiento de la empresa y que viabilice en forma colectiva los beneficios de los acciones que ésta dirige a sus públicos, haciendo posible la premisa: comunicar para ser una empresa inteligente.

En función de que la estrategia comunicacional a desarrollar por las empresas es apoyar efectivamente el fortalecimiento de la gestión de la inteligencia social en el ámbito empresarial,  resulta imperioso obtener un conocimiento fiable del entorno, de las necesidades de los miembros de la comunidad donde éstas operan, así como de las expectativas de las organizaciones aliadas para la búsqueda del bien social.

Todo conjugandolo con el comportamiento sincero de la empresa para crear acciones comunicacionales, que le permitan a la gerencia distinguir oportunidades y corregir potenciales situaciones que pudieran deteriorar las relaciones mutuamente colaborativas entre la empresa y sus públicos de interés.

Ante la necesidad de comunicar en forma colectiva los resultados de la gestión empresarial, las empresas se deben apoyar en las tecnologías, adoptarlas para que los involucrados usuarios puedan tener acceso a información, guardando los niveles de seguridad y restricción de datos ante el riesgo de intrusión.

En una publicación realizada en el blog titulado Senior Manager, publicación de Pedro Rojas denomina: “la felicidad en el trabajo es sinónimo de productividad” y para ello, se plantea nueve razones por las cuales el empleado debe sentirse a gusto en su lugar de trabajo, pues así sus acciones darán los mejores efectos posibles:

  •  Un trabajador feliz, es un trabajador motivado y optimista. •
  • Un trabajador feliz desarrolla todo su talento y da mucho más de sí mismo.
  • Un trabajador feliz se adapta mejor al equipo.
  • Un trabajador feliz es mucho más creativo.
  • Un trabajador feliz se adapta mejor a los cambios.
  • Un trabajador feliz es menos propenso a equivocarse.
  • Un trabajador feliz es un trabajador saludable y un promotor de la seguridad en el trabajo.
  • Un trabajador feliz resuelve problemas, no los crea.
  • Un trabajador feliz es un buen discípulo.

El destacar las razones que provocan emociones positivas tornando más eficiente la labor del empleado, ya sea por satisfacción con su entorno laboral o por que se siente auto-motivado.

Fuentes: Comunicación como soporte de la inteligencia social
https://La inteligencia emocional en el éxito empresarial

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¿Cómo se obtiene el Distintivo ESR 2021?

Distintivo ESR 2021, es un reconocimiento a su empresa ante sus principales grupos de interés, evidenciando que asume voluntaria y públicamente el compromiso de implementación y mejora continua de una gestión socialmente responsable, como parte de su cultura y estrategia de negocio.

Acreditar y reconocer a las empresas líderes por su compromiso de aportar valor social a su operación ante sus públicos de interés y que voluntaria y públicamente manifiestan:

  1. Su compromiso de implementación y mejora continua de una gestión socialmente responsable, como parte de su cultura y estrategia de negocio.
  2. Contar con políticas, estrategias y programas, que contemplen todos los ámbitos y niveles de actuación de la empresa.
  3. Orientar a la empresa hacia un modelo de gestión sostenible y socialmente responsable.
  4. Identificar oportunidades de mejora en la gestión integral de la empresa.
  5. Fortalecer la confianza de los grupos de interés en la empresa, que genere valor agregado a la imagen y competitividad institucional.
  6. Reconocer a las empresas líderes por su compromiso de aportar valor social a su operación.

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sustentarse_¿Cómo se obtiene el Distintivo ESR® 2021?

 Ventajas competitivas que ofrece el Distintivo ESR  2021

  • Comercial. Aumenta las ventas al diferenciar sus productos y servicios de la competencia, anticipa las tendencias y facilita el acceso a mercados globales.
  • Laboral. Facilita el reclutamiento de personal de primer nivel y la retención de talentos, genera relaciones de largo plazo con el personal y alinea sus expectativas individuales con los objetivos de las empresas.
  • Legal. Mejora el entendimiento de requerimientos legales, exigencias de reguladores y reduce la presión de agencias fiscalizadoras.
  • Financiero. Incrementa la confianza de accionistas, mejora la percepción de riesgo, facilita el acceso a financiamiento, favorece la obtención de socios estratégicos y la atracción de inversiones.
  • Reputación. Mejora la imagen pública frente a sus grupos de interés y aumenta la fidelidad de los clientes.
  • Gestión. Permite identificar áreas de mejora potencial, comparar resultados frente a los indicadores, frente a sí misma y con el resto de las empresas participantes.
  • Impacto. Medir la evolución de sus resultados, gestionar y comunicar sus prácticas de RSE.

El proceso para la obtención del Distintivo ESR 2021

El Distintivo ESR 2021 se obtiene mediante un proceso diagnóstico basado sobre indicadores alineados con las iniciativas internacionales y representativas en temas de RSE, revisados y avalados anualmente por un Comité de Expertos en los diferentes ámbitos de la RSE sustentado con evidencias documentales; una evaluación diferenciada por tamaño de la empresa y por etapas de maduración; y, una verificación externa.

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Es un ejercicio de confianza, honestidad y transparencia, que permite a la empresa:

  1. Centralizar información sobre su estrategia y acciones de RSE, identificando año con año sus principales áreas de oportunidad.
  2. Obtener un ejercicio comparativo (benchmark) de su desempeño de RSE con las otras empresas participantes, que le brinda claridad y confianza en la implementación de acciones y buenas prácticas.
  3. Contar con un Reporte de Resultados ejecutivo por cada uno de los ámbitos y subtemas, que le brinde una visión de su desempeño comparado con las otras empresas participantes de su mismo sector y el total de empresas participantes.
  4. Construir, administrar y consultar mediante una plataforma virtual segura y confidencial una biblioteca de evidencias de su gestión socialmente responsable.

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Fuente:cemefi.org

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Sustentarse_prácticas sustentables

Prácticas sustentables

Las prácticas sustentables son actividades que se integran al desarrollo de las operaciones de una empresa con la finalidad de reducir el impacto que el desarrollo de estas tiene en el medio ambiente.

Debido a la creciente atención y preocupación que la sociedad está prestando al cuidado del medio ambiente, las organizaciones se han visto obligadas a responder a estas preocupaciones, integrando prácticas sustentables a sus operaciones y procesos (Lieb y Lieb, 2010; Srivastava, 2007; Vargas, Doria y Álvarez, 2017).

El medio ambiente ha carecido de importancia por muchos años, el uso indiscriminado de los recursos y la contaminación se ha desarrollado de manera paulatina e inadvertida, y es hasta hace escasas décadas que el daño generado fue notorio para el mundo, es alrededor de los años setenta que la comunidad científica comienza a estudiar la problemática ambiental y la evidencia al mundo, lo gobiernos alrededor del mundo comenzaron a darle una mayor importancia a su protección, se formularon programas y leyes enfocadas a este fin (Lieb y Lieb, 2010; Srivastava, 2007; Vargas, et al. 2017).

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sustentarse_Prácticas sustentables

Este Distintivo es un reconocimiento a su empresa ante sus principales grupos de interés, evidenciando que asume voluntaria y públicamente el compromiso de implementación y mejora continua de una gestión socialmente responsable, como parte de su cultura y estrategia de negocio.

Las organizaciones constituyen una parte importante de la estructura social, por lo que también han tenido que integrar el aspecto ambiental a sus operaciones y generar prácticas que sean eficientes y efectivas sin que generen algún daño al entorno en donde se desarrollan las mismas, esto originó un nuevo enfoque en la administración denominado administración ambiental, bajo este nuevo enfoque una de las áreas que acaparado la atención es la cadena de suministro, ya que en esta se da el movimiento y flujo de materia prima, capital e información entre las diferentes partes que interviene en la oferta de un producto, esta va desde el proveedor de materia prima hasta el consumidor final, la integración de la sustentabilidad a las diferentes operaciones y procesos de la cadena de suministro se conoce como cadenas de suministro sustentables (Abbasi y Nilsson, 2012; Ahi y Searcy, 2013; Min y Kim, 2012; Seuring y Müller, 2008; Srivastava, 2007; Vargas, et al. 2017).

Entre las décadas del 50 y 60, la teoría del desarrollo que se venía aplicando desde la segunda guerra mundial, comenzó a modificarse dado que el crecimiento económico no resultaba suficiente para garantizar el desarrollo sustentable, esto se vio plasmado por los países.

Las organizaciones que, si bien lograron crecimientos económicos importantes, no reflejaron mejoras relevantes en índices sociales y ambientales (Marchet, Melacini y Perotti, 2014; Watson, Pelkey, Noyes y Rodgers, 2016). Otro aspecto que contribuyó a este cambio de perspectiva fue la toma de conciencia a nivel internacional de las consecuencias a las que podía conllevar sistemas de producción poco amigables con el bienestar de la sociedad y el medio ambiente, así como la sobre explotación de los recursos naturales (Watson, et al. 2016). Se considera que este pensamiento pasó de una simple asociación del crecimiento económico con el desarrollo, que se mantuvo hasta los primeros años de la década de los 60, a una profunda, creciente y sostenida preocupación por el uso de los recursos naturales, provocando el surgimiento de un nuevo periodo en el cual se fueron incorporando de forma progresiva, los elementos relacionados con la inquietud de asociar el desarrollo con indicadores sociales como los niveles de educación, salud o asistencia social; y ambientales, como la reducción de la contaminación, mejor uso de los recursos y el manejo de los residuos industriales, por mencionar algunos (Marchet, et al. 2014).

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En consecuencia, durante la década de 1970 surgió una nueva mirada sobre la cuestión ambiental, vinculada con un cambio en la sensibilidad social y empresarial, es decir, la capacidad de ver problemas que, aun cuando existentes en años anteriores, no eran percibidos social y organizacionalmente como los problemas ambientales. Es en esta etapa donde las empresas comenzaron a percibir el daño y riesgo ambiental como objeto de preocupación (Watson, et al. 2016).

Marchet et al. (2014) señala….. “que los riesgos ambientales poseen una tendencia inseparable a la globalización, es decir, los riesgos modernos en su expansiva dinámica desconocen las fronteras y cualesquiera que fueren sus efectos, los riesgos suelen tener gran incidencia en la calidad de vida de los seres humanos.”

Dentro de la década los 70, lo ambiental surge como una de las grandes preocupaciones de la empresa industrial moderna, de ello da testimonio la Cumbre de Estocolmo sobre el Medio Ambiental Humano en la cual se le dio lugar un reconocimiento más amplio de la problemática ambiental, introduciendola en el contexto más general de contradicciones y crisis centrales de las organizaciones (Adnan, Nordin, Rahman y Noor, 2017).

Para finales de los años 80, el concepto de desarrollo sustentable comienza a gestarse, por lo que el uso del término sustentabilidad surgió a partir del Informe de Brundtland (1987) titulado “Nuestro futuro común”, el cual fue elaborado por la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas y presidida por Gro Brundtland, primer ministro de Noruega, el cual tenía como principal objetivo alertar a los países respecto a la preocupación por los recursos naturales y humanos, así como la preservación y protección de los mismos, para asegurar su existencia en un futuro (Marchet, et al., 2014).

De acuerdo con lo anterior, la sustentabilidad se define como “la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Brundtland, 1987, p. 1), lo cual envuelve diversos aspectos que deben ser gestionados de forma proactiva por las organizaciones.

A partir de 1997 el debate sobre el desarrollo sustentable o sustentabilidad fue tomando gran relevancia y se sentaron las bases para el desarrollo del nuevo concepto hacia la sostenibilidad, esto a través del documento llamado Educación para un futuro sostenible: una visión transdisciplinaria para una acción concertada (Elkington, 1997), elaborado por la UNESCO y el gobierno de Grecia.

A su vez, Ai, Hon y Sulaiman (2015) definen el concepto de sustentabilidad….” como una estrategia de negocio enfocada a generar beneficios económicos de manera sostenida y a largo plazo, evitando y reduciendo las repercusiones ambientales y sociales relacionadas  con las operaciones de la empresa al mínimo. ”

El concepto de sustentabilidad en la mayoría de las ocasiones está asociado con el de sostenibilidad hasta el punto de señalarlos como sinónimos, sin embargo no definen los aspectos que los conforman, diversos autores han abordado los conceptos en sus estudios de igual manera, y han determinado que no existe una definición clara y precisa, ya que algunos los relacionan específicamente con el desempeño ambiental, otros lo abordan como una evolución del concepto de responsabilidad social mientras que otros estudios integran el actualidad uno de los enfoques más aceptados para el estudio de la sustentabilidad el cual se denomina Triple Bottom Line (TBL) o enfoque de triple resultado (Ciliberti, Pontrandolfo y Scozzi, 2008; Colicchia, Marchet, Melacini y Perotti, 2013).

En sus primeros años, el significado del término desarrollo sustentable era ambiguo, llevando a una diversidad de definiciones, sin embargo, la definición establecida en la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas se estableció como la dominante, y los debates también se han unido en torno a los tres principios que fundamentan la sustentabilidad (Elkington, 1997, Brundtland, 1987):

  • La integridad ambiental
  • La prosperidad económica
  • La equidad social

Cada uno de estos representa una condición necesaria, pero no suficiente, es decir, si alguno de los principios no es apoyado, el desarrollo económico no será sustentable.

A su vez, con el paso de los años, las organizaciones se han visto obligadas a integrar la sustentabilidad al desempeño de sus operaciones, esta integración ha tenido como resultado las cadenas de suministro sustentables que busca que todos los procesos y operaciones que la integran se desarrollen de manera sustentable, como resultado de esta integración surgen las prácticas sustentables, este nuevo enfoque busca que las actividades de la empresa adopten e integren el aspecto sustentable. (Ciliberti et al., 2008; Colicchia et al., 2013; Lieb y Lieb, 2010; Marchet, et al., 2014; Perotti, Zorzini, Cagno y Micheli, 2012).

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Fuente:http://premio.investiga.fca.unam.mx/docs/ponencias/2018/4.06.pdf

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sustentarse_Cuál es la diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible

¿Cuál es la diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible?

¿Existe diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible? Aquí en este artículo te platicamos…..

El desarrollo sostenible es soportable en lo ecológico, viable en lo económico y equitativo en lo social; lo sustentable, para argumentar o defender.

Semarnat

sustentarse_¿Cuál es la diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible?

Diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible, al contrario de lo sustentable, se plantea como concepto dual y confuso que revive el desarrollismo y promueve la falacia de un crecimiento económico ilimitado sobre la naturaleza limitada del planeta y se convierte entonces, en lo que alguna vez se ha llamado un “concepto esencialmente discutible”

La sostenibilidad responde a la clásica definición de lo sostenible del informe de Brundtland y se encuentra definida en un contexto donde se vincula el crecimiento económico con el uso de los recursos naturales. Lo sustentable es una
concepción más integral que va mucho más allá de únicamente lo económico.

Las corrientes latinoamericanas reconocen en el concepto de sustentabilidad una posición ética, como una manera de posicionarse frente a la vida y a los distintos elementos del ambiente; es más un juego de armonización de éticas y racionalidades, con el componente de la cultura latinoamericana.

La ética del desarrollo sustentable difiere del planteamiento de desarrollo sostenible, el cual trata de armonizar las peculiaridades del mercado con los intereses del Estado y del ciudadano común; por el contrario, la ética de lo sustentable implica la necesidad de conjugar una serie de principios básicos dentro de una ética del bien común, sin recurrir a la supuesta racionalidad económica e instrumental que se plantea como modelo que debe incorporar el ser humano moderno y que son tales principios, una antítesis del propósito de la sustentabilidad.

El desarrollo basado en lo sostenible del crecimiento económico se ha fundamentado en paradigmas y conductas irreflexivas y en comportamientos insustentables que se basan en los principios del individualismo y de la competencia de la racionalidad económica.

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Por lo tanto, el desarrollo sustentable requiere una moral distinta ante el consumo y una ética de la frugalidad; se habla entonces de un nuevo modo de producción fundado en los potenciales de la naturaleza y de la cultura y no en las leyes teóricas y pragmáticas del mercado.

La ética del desarrollo sustentable promulga respeto a la diversidad, a la diferencia, a la otredad y a la alternativa. El objetivo es la refundación de una nueva concepción de racionalidad productiva sustentada en una nueva economía con principios ecológicos, morales y culturales como condición de sustentabilidad.

El nuevo enfoque de desarrollo implica, pues, considerar principios de ética para la sustentabilidad que se expresen en valores de solidaridad de la humanidad para con el planeta, lo primordial es el “ser” antes de la posesión material y, principalmente, dar un lugar primordial a la distribución de los recursos de la naturaleza antes del crecimiento, así como utilizar como práctica la gestión colectiva de bienes comunes de la naturaleza; en otras palabras, el nuevo concepto de sustentabilidad se fundamenta en una ética que implique impulsar la solidaridad, reciprocidad y el bien común por encima del principio egoísta de producir ganancias, riquezas y comodidad basado en un acceso privilegiado a los recursos naturales.

¿Diferencia entre sustentabilidad y desarrollo sostenible?

Por consiguiente, la diferencia de los términos, la cual va mucho más allá de una mala traducción del inglés, ahora es producto de los avances y planteamientos que desde las corrientes ambientalistas han establecido una discrepancia entre los dos términos.

El discurso del “desarrollo sostenible” parte de una idea de que sus políticas buscan armonizar el proceso económico con la conservación de la naturaleza; favorece un balance entre la satisfacción de necesidades actuales y las de las generaciones futuras; sin embargo, se pretenden cumplir los objetivos revitalizando el viejo mito desarrollista, promoviendo un crecimiento económico sostenible sobre la naturaleza limitada del planeta; es decir, lo sostenible le da prioridad al crecimiento económico sobre la protección de la naturaleza.

El desarrollo sostenible como conceptualización armónica entre lo antropológico y lo ecológico se ha cubierto de una mayor elaboración epistemológica. Se puede, entonces, enfocar el concepto como un desarrollo que implique el
despliegue y la adquisición de capacidades humanas en conjunto con el respeto de la sostenibilidad ecológica como un principio básico de justicia intergeneracional, que a su vez implique la posibilidad de convivir en el entorno conociendo sus demarcaciones. Por lo que el desarrollo sostenible se convierte en sustentable si logramos vivir dentro de los límites de los ecosistemas.

El desarrollo sustentable nos conduce a considerar varios elementos necesarios para su establecimiento, como reconocer la diversidad; de hecho, la sustentabilidad es una lucha por la diversidad ecológica y social en todas sus dimensiones. Adicionalmente, la sustentabilidad se basa en la participación consciente de las personas en una lucha por justicia social, derechos humanos, diversidad cultural y respeto al ambiente, porque sin un cambio social y económico que signifique un nuevo pacto social de distribución de riquezas y de participación política y gobernanza
democrática, no habrá un desarrollo sustentable, si acaso un desarrollo sostenido continuado al estilo occidental. Está, por ende, en la palestra, la definición de un desarrollo que indique un nuevo equilibrio entre el uso de la naturaleza y la atención a las necesidades humanas.

De esta manera, el desarrollo sustentable se debe pensar como una nueva relación con el ambiente, con un objetivo superior al equilibrio entre crecimiento económico y conservación de la naturaleza; se debe integrar el potencial ecológico, el desarrollo tecnológico, la cultura y la sociedad para construir un desarrollo sustentable que sea a la vez capaz de satisfacer las necesidades básicas de la humanidad, mejorando su calidad de vida. Se plantea una transformación productiva, de valores éticos y sociales, con el fin de construir un nuevo modelo de interactuar
con la naturaleza.

Vídeo “Distintivo ESR” |Sustentarse

Fuente: Desarrollo sostenible o Sustentable

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Objeto y pilares de la ecoeficiencia

Una de las maneras en que se plantea el proceso de avance de los países hacia un desarrollo sostenible en la industria, o al menos, más sostenible, es adoptar un enfoque de sus procesos en lo que se ha llamado la ecoeficiencia.

La ecoeficiencia se apoya en dos pilares:

  1. Reducir la sobre explotación de los recursos naturales (lograr un uso más sostenible).
  2. Disminuir la contaminación asociada a los procesos productivos.

Pero la ecoeficiencia apunta aún más allá: busca un incremento de la productividad de los recursos naturales, así como a reducir los impactos ambientales a lo largo de todo el ciclo de vida de los productos.

Ecoeficiencia

El lema “producir más con menos” es común a todas las aproximaciones al tema. Tal enfoque no es una novedad strictu sensu en lo que ha sido la historia de la formulación de políticas ambientales desde que en 1972, con la Conferencia de Estocolmo, se lanzó al mundo la preocupación por el deterioro ambiental. Desde entonces han ocurrido desarrollos importantes en casi todos los países del mundo, que han implantado arreglos jurídicos e institucionales que han dado pie, posteriormente, a la implementación de estrategias y políticas para impulsar el tema ambiental; lo que se ha traducido a su vez en planes, programas y regulaciones para lidiar con los múltiples y
complejos aspectos que conlleva la problemática del medio ambiente y los recursos naturales.

La evolución del enfoque “ambiental” al de “sostenibilidad”, impulsado a nivel también mundial por la Conferencia de Río de 1992, trajo consigo la incorporación de nuevos actores en un esfuerzo que hasta entonces aparecía casi exclusivamente como una misión del estado, una materia de política pública. En la Conferencia de Río se   actualizaron los compromisos adquiridos por los estados y se incorporó activamente a otros actores que hasta entonces habían permanecido al margen, entre ellos el empresariado.

La necesaria simbiosis entre lo económico, lo social y lo ambiental que la sostenibilidad implica significó para muchos sectores, en particular los productivos privados, una manera de enfocar el tema desde una perspectiva más positiva. Dejan de ser los “malos” para ser, si no los “buenos”, al menos protagonistas respetables del proceso de mejoramiento ambiental, en un contexto en que sus objetivos de producir, generar empleo, obtener ganancias e invertir no aparecen como nuevos enemigos del medio ambiente, sino como aliados.

Es así como nacen y se desarrollan en la década de los 90 conceptos como la “producción más limpia” y la ecoeficiencia que intentan traducir este aporte de los sectores productivos a la práctica de la gestión ambiental en la empresa, particularmente la productiva. Para algunos los conceptos son equivalentes, sin embargo, hoy en día se hace una diferencia que responde al distinto punto de vista de las iniciativas: la producción limpia es una estrategia de política pública que es impulsada desde los gobiernos para embarcar a sectores productivos en una tarea de cumplimiento y superación de las exigencia de la regulación.

En tanto la ecoeficiencia es una estrategia corporativa, una iniciativa empresarial, fundamentalmente privada; pero que cuenta con cada vez mayor apoyo de la instancia pública.

Operar de manera ecoeficiente significa pues aunar los conceptos de desarrollo económico sostenible y protección ambiental, en un marco de aplicación a procesos concretos del sector productivo. La ecoeficiencia por eso ha sido calificada de una nueva “revolución tecnológica”.

La ecoeficiencia es la manera en que se mide la vinculación entre economía y medio ambiente en una perspectiva práctica de la sostenibilidad. En muchos casos, es importante recalcarlo, el estado se hace parte de una estrategia de ecoeficiencia, apoyándola e impulsándola, ya que sus promotores se transforman en aliados importantes de la acción pública de protección del medio ambiente y uso de los recursos naturales.

Cabe mencionar además que la ecoeficiencia no es simplemente un híbrido entre la ecología y la eficiencia económica o técnica. Es un enfoque que apunta a desarrollar acciones “de tal forma que el bienestar de la sociedad aumente y, al mismo tiempo, los perjuicios sobre el medio ambiente disminuyan”. Es éste un punto de vista importante para conocer hasta qué punto los gobiernos se hacen cargo, a través de las políticas públicas, de avanzar hacia un desarrollo más sostenible. Hay, pues, también, una visión de política pública de la ecoeficiencia.

sustentarse_Objeto y pilares de la ecoeficiencia

Hay otro punto a destacar, que tiene que ver con la manera en que la ecoeficiencia se asume como aliada de la política pública. Tal impulso no puede enfocarse tan sólo desde la perspectiva del gobierno nacional, que establece políticas de aplicación global que se han revelado en muchos casos inútiles o inaplicables. Es justamente a los niveles inferiores, provincial o local (municipal), donde los avances en ecoeficiencia, en ámbitos territoriales muchos más limitados, pueden ser más sujetos de control.

Ahora bien, la ecoeficiencia debe ser medida y evaluada, de allí la necesidad de establecer un conjunto de indicadores que puedan dar una visión cuantitativa de los avances o retrocesos. Estos indicadores de ecoeficiencia tienen por objeto, en forma genérica, reflejar las presiones que se ejercen sobre el medio ambiente como consecuencia del desarrollo económico. Por cierto, su evolución dará una imagen y una tendencia respecto a como se comportan los países en la materia, tanto los gobiernos (nacionales, provinciales, locales) como los sectores productivos privados.

Menor utilización de los recursos naturales (materiales y energéticos) y mayor productividad en los usos; y menores impactos ambientales debidos al crecimiento económico, son los elementos que confluyen para la definición de los mejores y más útiles indicadores de ecoeficiencia, pero aplicados a situaciones específicas y con propósitos concretos, no definidos a priori según su  factibilidad de construcción. De allí que los indicadores de ecoeficiencia no son en general establecidos de manera arbitraria por las compañías sino como instrumentos de apoyo a sus políticas de desarrollo sostenible.

Tal vez el aspecto más débil sea el social. En este sentido es altamente interesante el planteamiento siguiente: “En lo que se refiere al punto de vista social, se debe aplicar el concepto de ecoeficiencia social a través del estudio de estrategias orientadas al incremento del empleo, al incentivo a la creación de empresas, al incentivo a nuevos emprendimientos, al apoyo al entrenamiento orientado a tecnología industrial básica, a la capacitación de empresarios emprendedores y administradores de negocios. Es preciso también que las empresas sean capaces
de ejercer su influencia, junto con los gobiernos, sea a través de cambios en la legislación u otras más radicales, para revertir el cuadro del desempleo; una intervención inteligente y orquestada se hace necesaria, tanto para el mantenimiento de los empleos actuales como para la creación de nuevos. Respecto a la educación, con certeza, su estructura, infraestructura y condiciones actuales, deberá estar también integrada a los nuevos conceptos del desarrollo. Lo cual es fundamental para tornar irreversible el proceso de reinvención del desarrollo”

En otras palabras, hay una tarea pendiente que no puede ser considerada secundaria, que es la responsabilidad que tienen las grandes corporaciones por “derramar” sus logros en materia de ecoeficiencia más allá de las fronteras de sus unidades productivas o sus canales de comercialización, sobre todo cuando sus políticas de expansión las han llevado a instalarse en países de menor desarrollo relativo y con problemas sociales a veces agudos.

Por último, la ecoeficiencia es uno de los movimientos más expandidos en la actualidad para colocar la necesaria y fundamental colaboración público-privada en el centro de las estrategias de sostenibilidad, en un contexto global de crecimiento económico y desarrollo de los mercados que va más allá de las fronteras nacionales. Ya esto es un argumento suficientemente importante como para hacer de la estrategia un punto de inflexión en el enfoque que el sector empresarial ha tenido respecto al tema ambiental.


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