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Indicadores ambientales y de sustentabilidad

Los indicadores ambientales permiten dar seguimiento al impacto humano sobre el ambiente biofísico y socioeconómico, es por ello que se han reconocido como una necesidad fundamental para el desarrollo a nivel nacional, regional y local.

Son importantes para evaluar las consecuencias de la instrumentación de las políticas y la efectividad de los programas que se han aplicado, buscando la meta de la sustentabilidad en el uso de los recursos. Considerando esto, se llevó a cabo en noviembre del 2006, el Primer Coloquio sobre Conceptos y Aplicación de Indicadores Ambientales y de Sustentabilidad en México, en el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde participaron académicos de diversas instituciones del sector público, educativo y centros de investigación.

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La sociedad moderna tiene, más que en cualquier otra época de la historia, un vasto y dinámico acervo de información a su alcance. La diversidad de temas sobre los que puede interesarse es asombrosa, como también lo son, gracias a los avances de la tecnología, su facilidad de acceso.

En una época marcada por un creciente interés y preocupación mundial sobre el deterioro ambiental y el agotamiento de los recursos naturales, la necesidad de información sobre el medio ambiente es evidente. Para las sociedades civiles y sus gobiernos, esta información es fundamental para conocer el estado y las tendencias de los distintos componentes del ambiente –como la biodiversidad, el agua o el aire–, para, con ello, formular políticas y programas orientados hacia la conservación y el uso sostenible de la naturaleza.

En este contexto, los indicadores ambientales constituyen una herramienta básica de información ambiental. Son útiles para comunicar información científica y técnica a los tomadores de decisiones y al público en general para que les permita tener una participación más activa y sustentada sobre la problemática ambiental. Asimismo, son una herramienta importante para identificar las fuerzas motrices que contribuyen tanto al mejoramiento o la degradación de las condiciones ambientales, como a la evaluación de los alcances de las metas establecidas en los programas encaminados a la protección y al uso sostenible del ambiente.

(Reid et al., 1993:3).
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Indicadores ambientales

Indicadores ambientales

Los indicadores ambientales deben, como su nombre lo sugiere, indicar o dar a entender algo con indicios o señales sobre algún aspecto del ambiente. No existe una definición única de los indicadores ambientales, sino una amplia lista que responde a los objetivos para los cuales han sido creadas o, simplemente, a las instituciones que las presentan. Las hay tan sencillas como aquéllas que los consideran como simples medidas de las presiones que afectan a los componentes del ambiente, o tan complejas –como la que propone la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos para su Reporte del Estado del Ambiente–, que incluye explícitamente las dimensiones espacial y temporal, además de los componentes ecológicos y de salud humana.

Una de las definiciones más aceptada es la que propone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que se refiere a….

“Un indicador como un parámetro o valor derivado de parámetros que proporciona información para describir el estado de un fenómeno, ambiente o área, con un significado que va más allá del directamente asociado con el valor del parámetro mismo.

(OECD, 2003).

La naturaleza de los indicadores les confiere dos grandes virtudes:

  1.  La capacidad de simplificar sustancialmente la visión de un fenómeno o situación.
  2. La posibilidad de comunicar, de una manera sencilla, información científica y técnica al público interesado.

En este sentido, la elección adecuada de un parámetro relevante al fenómeno como indicador será fundamental. Si ha sido bien elegido, hará posible conocer, sin una gran inversión de tiempo, investigación y síntesis, el comportamiento y evolución temporal del fenómeno o situación bajo estudio. El caso contrario conducirá muy probablemente a concepciones erróneas del fenómeno que, en el peor de los casos, resultará en inversiones, de esfuerzo humano y económico, mal orientados.

La comunicación efectiva de esta información –tanto a la sociedad civil como a los tomadores de decisiones– permite la transformación de un conjunto de datos en acciones específicas. Puede traducirse, por un lado, en el movimiento de la sociedad hacia la concientización de una problemática ambiental específica y a su pro-actividad a favor de dicho problema, y por otro, hacia acciones de gobierno encaminadas al diseño e implementación de estrategias dirigidas hacia su solución.

En este último punto, los indicadores son también útiles para la evaluación del alcance de los objetivos y metas planteados en dichas estrategias. Debe mencionarse que para que los indicadores cumplan su función, es conveniente que reúnan ciertas características.

Para la OCDE (1993), son tres los criterios importantes:

  1. Que sean relevantes para los tomadores de decisiones y el público en general.
  2. Su solidez analítica.
  3. Su facilidad de medición.

Conjuntos de indicadores ambientales

La utilidad de los indicadores  muchas veces sólo se consigue a través de integrarlos o presentarlos en conjunto con otros indicadores. Es difícil, por citar tan solo un ejemplo, obtener una idea completa del problema de la biodiversidad nacional con tan solo considerar como indicador el listado de las especies de flora y fauna en alguna categoría de riesgo. Hará falta, tal vez, conocer la superficie remanente de vegetación natural o de aquélla que ocupa las áreas naturales protegidas para tener una visión más completa de este tema. Incluso, serían necesarios indicadores demográficos –relacionados al crecimiento de las poblaciones rural y urbana–, o de la calidad de agua –en los cuerpos continentales, por ejemplo–, entre otros, para entender cómo y hacia dónde se mueve este complejo sistema.

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Una de las soluciones al problema de los “indicadores sueltos” ha sido la agregación de los parámetros que se considera que afectan al sistema en expresiones fórmulas que pretenden resumirlos, es decir, en índices ambientales. Algunos de los más conocidos son el del Planeta Viviente –Living Planet Index, que actualiza el Fondo Mundial para la Naturaleza y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente–, la Huella Ecológica –Ecological Footprint– y el Índice de Sustentabilidad Ambiental –Environmental Sustainability Index, calculado por las universidades de Yale y Columbia. Aun cuando pueden aportar información interesante, los índices han sido ampliamente criticados, principalmente por los criterios de selección de sus variables, sus métodos de cálculo y la falta de validez en su comparación (SEMARNAT, 2005).

Alternativamente, en muchos casos se ha preferido su integración en conjuntos de indicadores, la cual responde básicamente a dos propósitos distintos:

a) Proveer de información clave para dar una imagen clara y completa acerca del estado actual del sistema o fenómeno.

b) Proporcionar información suficiente para tomar decisiones que permitan dirigirlo hacia los objetivos seleccionados y determinar el nivel de éxito de las acciones. En otras palabras, están determinados tanto por el sistema mismo como por los intereses, necesidades y objetivos que se persiguen.

Fuente:http://www.publicaciones.igg.unam.mx/index.php/ig/catalog/download/12/12/34-1?inline=1

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