Efecto e impacto social: se parecen mucho, pero no son lo mismo

Francisco Bedolla Cancino

Por Francisco Bedolla Cancino (*)

Un efecto social y un impacto social se parecen mucho, pero no son lo mismo. Por ello les comparto algunas semejanzas y diferencias fundamentales en un tema importante dentro de la responsabilidad social.

Tender un gasoducto, poner una planta automotriz, instalar una tienda de autoservicio o crear una mina, por ejemplo, son actividades que, inevitablemente, alteran las condiciones previas de la vida de las personas, sus usos y costumbres, sus prácticas sociales y/o hasta sus estilos de vida. Los científicos sociales se refieren a dichos cambios de manera genérica como efectos, cuando y en la medida en que, mediante modelos teóricos y acopio de evidencias empíricas,  documentan la conexión existente entre los eventos previos (el gasoducto, la mina, la planta automotriz, entre otros) y sus consecuencias o efectos.

En los horizontes de la responsabilidad social corporativa, un impacto social se refiere de manera específica a las alteraciones inherentes a las actividades de inversión que involucran daños potenciales a los derechos humanos (litigios judiciales y desprestigio de la marca), violentan las expectativas de los grupos de interés (stakeholders), con potencial de incentivar movilizaciones y conflictos, o desafían la integridad ética de los corporativos, lo que en suma, es importante porque pone en riesgo la sostenibilidad de la inversión.

Un modo de simplificar esta cuestión —esperamos que no de manera excesiva— es señalar que la ciencia social, cuyo fin es el conocimiento por el conocimiento mismo, se interesa en la exploración de todo tipo de efectos sociales, mientras que las corporaciones —privadas, públicas o sociales— se interesan en los estudios de impacto social no sólo para cumplir con los mandatos de ley aplicables (de ser el caso), sino principalmente  para prevenir y gestionar los riesgos a la sostenibilidad de sus proyectos de inversión.

Los análisis de los efectos sociales y los estudios de impacto social están unidos por el vaso comunicante del uso de las teorías y los métodos de la investigación científica, pero están separados por sus finalidades estratégicas: la verdad científica, en el primer caso; y la pertinencia para prevenir y corregir riesgos de daños a los derechos humanos o conflictos con los grupos de interés, en el segundo.

Un detalle que distingue a un buen estudio de impacto social de uno malo es la solidez científico-técnica, pero también su ajuste con las exigencias de ley y su utilidad para dar certeza a la sostenibilidad de la inversión.

Aunque muchas veces se usen como sinónimos, los efectos e impactos sociales, tienen sus similitudes y divergencias. Por ello es tan importante que sus evaluaciones sean realizadas por expertos.     

 

(*)  Socio Consultor y Director de Investigación y Desarrollo de Sustentarse. Profesor Universitario.  Email: francisco.bedolla@sustentarse.com.mx