sustentarse_Sostenibilidad como paradigma

Sostenibilidad como paradigma

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Sostenibilidad como paradigma

Los rápidos cambios sufridos por el panorama global desde el punto de vista del “uso” y “abuso” de los recursos naturales y los conflictos de naturaleza ambiental de escala mundial, que condicionan la evolución del planeta en general, han contribuido a la difusión multidimensional de la noción de “sostenibilidad” y al de la gobernanza global.

Fruto de este enfoque integral e integrado del desarrollo y de los problemas ambientales y climáticos que ha generado y genera la acción del hombre, así como del abuso de los recursos naturales, surge el “derecho medioambiental global”. Éste se utiliza cada vez más para cuestionar el paradigma interestatal de la protección ambiental internacional y determina el auge de un proceso de globalización en el modo de entender y querer afrontar las dificultades no sólo ambientales, sino sociales, constitucionales, económicas y políticas que son ya parte de un mismo problema.

La sostenibilidad como paradigma nace como un concepto inclusivo y flexible, así como evasivo, aún no claramente clasificado en el marco de la gobernanza ambiental. No obstante es lo suficientemente importante como para guiar la creación de leyes internacionales a todos los niveles y para guiar el creciente papel de las instituciones internacionales.

Sostenibilidad es sin duda un término, hoy en día, objeto de amplias especulaciones; no obstante necesita todavía ser constantemente analizado dentro de parámetros que valorizan la naturaleza evolutiva y abstracta de dicha noción, y la contextualizan para dar la fuerza legal que le dote de eficiencia y aplicabilidad.

La gobernanza europea despliega su propio poder de acción siguiendo las líneas globales de acción. Europa es un fantástico laboratorio de gobernanza sostenible a través de un complejo paquete normativo y político que aborda la energía, la protección del clima y la gobernanza sostenible en su conjunto protegiendo el interés común de la humanidad. Por lo tanto, la UE va más allá de los logros del principio de integración, que desempeñó el papel más importante en el pasado a la hora integrar la política ambiental en otras políticas sectoriales, para abordar la prevaricación intergeneracional de nuestra era.

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Ocuparse de sostenibilidad es relevante porque es, y seguirá siendo, un eje central de la evolución humana en su conjunto.

Hoy, la necesidad de una transición energética para un uso eficiente de nuestros recursos naturales, y la lucha contra el cambio climático lideran la esfera de la protección ambiental que deriva de la hegemonía de la noción de sostenibilidad. El concepto ha imbuido la política en todas sus dimensiones y el “desarrollo sostenible” se ha convertido hoy en día en un objetivo político de primera magnitud tanto en el plano internacional, como en el estatal y el local, implicando un enfoque integral de los procesos económicos, políticos y sociales.

El cambio climático, los derechos procesales medioambientales y el crecimiento económico en aras de la sostenibilidad se colocan a la cabeza de los discursos de las ciencias sociales creando sinergias entre sus diferentes pero ya interconectados discursos científicos para implementar leyes y políticas públicas capaces de proporcionar mecanismos de protección y aplicación de un desarrollo sostenible a nivel global.

“El Derecho Internacional puede desempeñar un papel muy importante para lograr el objetivo del desarrollo sostenible porque, por un lado, proporciona un sistema válido para consolidar un enfoque integrado del medio ambiente y del desarrollo por medio de principios y de normas generales y, por otro lado, puede ofrecer el marco regulador concreto para la cooperación entre todos los actores relevantes”.

Angel J. Rodrigo Hernández “Sostenibilidad como paradigma”

Una breve historia de sostenibilidad: La relación entre “Sostenibilidad” y “Desarrollo sostenible”

El “desarrollo sostenible”, del cual podríamos decir que es el nuevo paradigma de nuestra era, potencialmente podría abrazar indistintamente cada campo de acción y, como Jeffrey Sachs expresa, es una “forma de entender el mundo y un método para resolver problemas globales”. Sin embargo, la idea de sostenibilidad es tan antigua como la existencia humana.

De hecho, antes de comprometerse más con los orígenes del concepto de sostenibilidad, es importante dedicar nuestra atención a la diferenciación entre sostenibilidad y desarrollo  sostenible. Ambos términos son hoy en día utilizados indistintamente por las ciencias sociales aunque tengan significados distintos.

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La noción de sostenibilidad precede a la de desarrollo sostenible. La noción de desarrollo sostenible nace sólo a finales del siglo XX6. La sostenibilidad se centra en la “capacidad de los seres humanos para vivir dentro de las limitaciones ambientales” y el corazón del concepto es el respeto de los límites ecológicos y la integridad ecológica.

Es importante señalar que la sostenibilidad precede también al carácter normativo del desarrollo sostenible, su existencia pertenece a nuestra era. En cuanto a la evolución histórica del término sostenibilidad, debemos decir que el término surgió por primera vez durante la época de la Ilustración. El telón de fondo con el que se acuñó el término sostenibilidad fue la experiencia de una crisis ecológica que consistió en la deforestación causada por el rápido aumento de la demanda económica.

No por casualidad, el concepto adopta su nombre a principios del siglo XVIII de la mano de un burócrata sajón Hans Carl von Carlowitz que trabajaba en el sector minero que acuñó el término “Nachhalligkeit” para describir la práctica de cosechar madera continuamente en el mismo bosque. Pero, de hecho, la silvicultura de rendimiento sostenido en el tiempo tomó forma en este momento, no sólo en Europa Occidental, sino también en Japón, alrededor de las otras partes de Asia y en las islas Coloniales, así como en las Indias Occidentales y Orientales. Así es como entre los teóricos de gestión forestal del siglo XIX emerge la visión compartida de “mantener” la vida en su conjunto para facilitar la evolución humana. Esta visión se limitaba a académicos y academias forestales en Alemania, pero las academias forestales de otros lugares siguieron el mismo contexto ecológico.

Es así que, durante el siglo XIX el concepto surgió como término central dentro de la ciencia forestal, creciendo ampliamente para incluir todo el espectro del ecosistema “bosque”, que comprende ubicaciones, fertilidad de los suelos, diversidad de organismos, hábitat para la vida silvestre, reservorio de agua, protección contra la erosión y el espacio recreativo. Esas fueron las primeras huellas de un enfoque holístico de la sostenibilidad que tenía en su núcleo central un fuerte “contenido ecológico” y que daba las herramientas de guía adecuadas a los gerentes forestales de ese tiempo. Hoy la situación es bastante diferente pero se nutre de ese mismo contenido holístico.

Nuestro mundo industrializado y globalizado ofrece un escenario bastante complejo en el que, a pesar de las diferentes estrategias existentes para implementar políticas bajo el paradigma de la sostenibilidad, existe consenso sobre el poder “redentor” de la actuación en aras de la misma, independientemente de la falta de acuerdo sobre su significado.

Lo que hace que la sostenibilidad haya superado al concepto de protección ambiental es el enfoque proactivo de su existencia ―independientemente de sus complejidades―, enfocado en la acción en contraposición al carácter defensivo que el derecho ambiental y las medidas ambientales comportan. Los parámetros del desarrollo sostenible, que surgen como la principal expresión normativa y política de la sostenibilidad lanzados por la comunidad internacional en su conjunto, incluyen dentro de un corazón normativo ecológico la justicia social, la equidad, la erradicación de la pobreza, la cultura y la seguridad ―entre otros valores globales―. Tal contenido ecológico abarca el derecho de las generaciones futuras y la justicia social con un papel específico y prominente para la orientación de las políticas sectoriales.

Sostenibilidad como paradigma:  Gobernanza global y el modelo europeo de “desarrollo sostenible”

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