Valor compartido y Responsabilidad Social Empresarial

Editorial

Por Diego Díaz Martín, PhD. @DDiazMartin (*)

El valor compartido en la responsabilidad social empresarial es una práctica imprescindible en el mundo de los negocios, pues busca lograr el mayor éxito económico, con el mayor retorno social, dentro de un modelo de cuidado y respeto ambiental.

Esta cultura organizacional, impulsada por Michael Porter desde la Universidad de Harvard, y Mark  Kramer, director general de Foundation Strategy Group, no solo ha rescatado la importancia de considerar la variable social en los nuevos modelos de negocios, sino que ha evidenciado la necesidad de trascender desde el individual ámbito empresarial, al enfoque ecosistémico, apostando a la sustentabilidad como estrategia a largo plazo, con la activa participación de los principales grupos de interés.

Más allá de las buenas prácticas filantrópicas y del ganar-ganar, el valor compartido comprende un estado más evolucionado del ejercicio de la responsabilidad social, y busca fortalecer el ejercicio empresarial, en un modelo de ecología industrial, que reinventa sus productos y mercados, y mejora el comportamiento de la cadena de valor a lo largo de su ciclo de vida.  

Todo lo anterior implica vigilar en forma activa no solo la calidad, cantidad, costo y confiabilidad de los productos de la empresa, sino también el comportamiento y rendimiento de sus procesos de producción y sistemas de distribución, tomando en cuenta las implicaciones sociales y ambientales del negocio, más allá de su preferencia o posición en el mercado.

Uno de los secretos de esta forma de ejercer la responsabilidad social empresarial, está justamente en el valor de las acciones emprendidas, enfocados en los beneficios obtenidos en relación a los costos. Esta práctica, de vital importancia en el mundo de hoy, deja de lado la visión periférica y accesoria del apoyo social, que no ayuda a resolver los problemas de fondo.

Son muchos los beneficios al concebir y llevar a cabo una estrategia de valor compartido, pues más allá de incentivar la competitividad y el posicionamiento en su segmento, crea nuevas oportunidades para crecer dentro del mercado, mejorando la imagen de sus productos, bienes y servicios, y favoreciendo sus relaciones con otros grupos de interés. Adicionalmente, propicia un clima organizacional que promueve la identificación de los trabajadores con la empresa y su misión, que usualmente llega a clientes y proveedores, con expresiones de solidaridad, compromiso con la calidad y sentido de pertenencia.

Independientemente del tamaño de la empresa y el tipo de negocio, las organizaciones pueden adoptar el enfoque de la generación de valor, creando oportunidades que les hacen avanzar con mayor rendimiento. Sin embargo, es importante hacer notar que tales procesos, al centrarse en las personas y en la sociedad en general, suelen tomar tiempo para poder lograr resultados tangibles y sostenibles.

La creación de valor compartido es y debe ser, una práctica común dentro de los programas de responsabilidad social. Ello implica comprender que las necesidades sociales no siempre coincidirá con las prioridades del negocio, por lo que la evaluación de escenarios y el diseño conjunto de acciones de alto impacto, con la activa participación de las asociaciones civiles locales, siempre brindará un enfoque integral e integrado a la realidad social.

 

(*) Biólogo, MSc. en Gerencia Ambiental y Doctor en Proyectos de Ingeniería Ambiental. Director de Valor Compartido de @SustentarseMx y Presidente-Fundador de @ONGVitalis. Profesor de la Maestría de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México.